sábado, 24 de septiembre de 2011

Dios es todo lo que necesito

Dios es y tiene todo lo que necesito. Creo firmemente que para cualquier necesidad que se me presente, Dios tiene la respuesta, tiene la solución… Dios es el antídoto.
Dios es mi rescatador.

Dios es mi rescatador.
A veces he visualizado a Jesús como ese caballero que aparece sobre su hermoso corcel blanco, que me recoge en volandas y después de abrazarme con fuerza me susurra al oído: Tranquila… Todo va a salir bien. Ahora yo me hago cargo de ti.
Jesús se dejó matar por mí.
Y tras vencer a la muerte, viene a por mí…
Mi rescatador.
Soy una criatura frágil, expuesta a innumerables peligros que diariamente atentan contra mi felicidad. Me pueden dañar y herir fácilmente, tanto física como emocionalmente. Y luego están mis seres queridos, que son más importantes que yo misma. Siento que moriría si algo malo les ocurriera. A veces soy muy consciente de lo fácil que sería arrebatarme todo. Dejarme herida, con el corazón sangrando.
Los seres humanos amamos mucho. Sufrimos mucho.
Estoy convencida de que Dios tiene todo lo que necesito para ser feliz. Él puede proteger mi corazón para que no reciba ninguna puñalada mortífera. Es más, puede mantenerme feliz mientras dure mi vida mortal, y sin duda, para toda la eternidad.
El diablo, nuestro enemigo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. (1Pedro 5:8)
Jesús dijo que el diablo es un ladrón que viene a robar, matar y destruir. (Juan 10:10)
Muchas veces lo consigue.
Nos roba revelación de Dios. Nos roba entendimiento. Nos arrebata la fe señalándonos lo que vemos con nuestros ojos mortales, haciéndonos olvidar que lo real es lo que ven los ojos espirituales. Hiere a quien más amamos. Mata nuestros sueños de volar alto con mentiras acerca de quién somos. Nos roba la identidad que tenemos en Cristo. Nos hace creer que no tenemos autoridad. Nos aflige con enfermedades y, si puede, con la muerte. Infla nuestro ego hasta el punto de convertirnos en el centro de nuestra existencia. Nos susurra mentiras al oído, haciéndonos creer que seremos más felices si hacemos las cosas a nuestra manera.
El destructor acecha.
Y sin embargo, incluso cuando el diablo ha herido, ha robado o ha matado… sin embargo, los hijos e hijas de Dios todavía tenemos una esperanza. Haga lo que haga, nunca será tan malo como para que Dios no pueda (y quiera) solucionarlo.
“Yo he venido para que tengan vida… y la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)
El rescatador nos ama.
Podemos hacer oídos sordos a las mentiras del destructor, y escuchar lo que Dios DICE. Dios ha HABLADO, y todo lo que habla es una promesa, pues Dios jamás se retracta.
Hay una palabra de Dios para todas las personas a las que les han robado, herido, matado y/o destruido: Dios RESTAURARÁ. Recibe esto en tu corazón y llénate de alegría.
 ¡Dios te vengará! No hay nada que no quiera hacer por ti. Ni siquiera tienes que convencerle de que lo haga, pues está deseando darte todo lo mejor. Confía en Dios, sabiendo sin ninguna duda que Él es y tiene TODO lo que necesitas. Además, Dios no quiere que vivas mal , sino que quiere verte feliz, con fuerza, con salud, con trabajo, con familia… una vida abundante. Dios anhela hacerte feliz. Ahora bien, creerlo es muy importante… de hecho, es imprescindible:
“… y que se haga tal y como has creído. ” (Mateo 8:13)
Lee atentamente Isaías 61:1-4, y cree. Son los planes de Dios para ti.
El Espíritu de Dios está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor, el día en que nuestro Dios nos vengará de nuestros enemigos. Me ha enviado a consolar a todos los que están de luto, a ordenar que los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.
Nota de la autora:Esta promesa es para los hijos e hijas de Dios. Es muy importante que sepas sin ninguna duda que estás bajo la protección de Dios. Debes saber que Dios está de tu parte. Que eres su hij@. No son las “personas buenas” las que gozan del favor de Dios, sino las que saben sin ninguna duda que jamás podrían ser lo suficientemente “buenas” como para merecer nada de Dios, y por lo tanto, necesitan a Jesús, que es Dios hecho hombre, para que sea su salvador. Si crees esto, y estás convencida de que Jesús recibió el castigo que tú mereces, Dios dice que te recibirá con los brazos abiertos, como hijo, como hija. Porque, por extraordinario que parezca, lo único que Dios quiere, es que estés convencido de esto: De que te creó. De que te amó. De que murió en tu lugar. De que resucitó. Y de que tiene los brazos abiertos para recibirte.
Rebeca Byler

domingo, 28 de agosto de 2011

POR QUÉ CASADOS,,,???

¿Por qué la gente se casa sólo por cumplir? ¿Por qué las personas buscan parejas estables para adquirir status y seguridad? ¿Por qué no se cumplen los votos que se dan en el altar o en el registro civil? ¿Por qué los hombres casados seducen a otras mujeres? ¿Por qué se sienten víctimas de sus esposas? ¿Por qué? ¿Por qué?

Quién crea que el hombre casado por su naturaleza masculina y su condición civil, irremediablemente tiene que andar a la danza y escueta de aventuras virtuales, de oficina o de coincidencias peligrosas; sostiene que el estado civil o la profesión condiciona las manera de ser.
Si bien es cierto que uno actúa por como es, también es cierto que uno es por cómo actúa. Y desde la buena voluntad a las Programación Neurolínguista, las conductas que cierran nuestro crecimiento personal y profesional con compromiso y esmero se pueden reprogramar. Claro, el punto está en que los caballeros de alianza –algunos, no digo todos– prefieren reincidir y quedarse en la zona de víctima.

Evidentemente la falta de respeto que algunos hombres casados infligen al amor es más que considerable, pero por sobre todas las cosas, genera consecuencias a largo plazo, invisibles para el acto de hoy.
Si existen hijos en el matrimonio que se enteran de la infidelidad, cuando en el futuro se vuelven mujeres tienden a desarrollar cierta desconfianza en si mismas y en los demás; o se vuelven tan autosuficientes que no sabrán confiar en los demás. De una u otra manera, las niñas que vivencian las traiciones del lecho, crecen con una carga emotiva muy negativa hacia los hombres; se sienten desprotegidas e intentarán vivir a la defensiva para no sentir lo que sus madres sintieron.

Si son varones aprenderán que esa es la forma natural de relacionarse con las mujeres.
Lo que en el presente es una “canita al aire” en un tiempo después se transforma en el bagaje emocional de vidas ajenas a la de los amantes.
Si no hay hijos, las secuelas también se instauran en la persona que es traicionada. Pues a todos nos gusta sentirnos queridos, importantes y elegidos; y cuando el esposo nos falla, ¡uy! Un dolor escalofriante corre por las venas, aun cuando sabemos que tiene que ver con su personalidad.
Para muchas mujeres los hombres de las otras son más atractivos, pues tienen ese “no sé qué” de trampa; de prohibido; y sin embargo, no nos damos cuenta de todo lo que podemos provocar en muchas vidas. No digo que las mujeres solteras que salen con hombres casados “son la Cruela de Vill” de la historia; pero si se tiene la libertad de elegir, mejor reflexionar y lanzarse al centro del amor con alguien que no tenga un vínculo que respetar. Yo creo que ese hombre debería ser el primero en respetar su relación, pero como se dice, “la carne es débil”, y si ellos lo son no hay nada mejor que solidarizarnos con todas las mujeres y aportar un grano de arena.

Chuchi González

martes, 8 de marzo de 2011

MUJER, ESA ES...

Qué felicidad! Ayer fue el día de la mujer, hoy es el día de la mujer, mañana será el día de la mujer… ¡Los 365 días del año son el día de la mujer!
Pero este día, el día internacional de la mujer, hago un alto para dedicarte este homenaje, a ti mujer, sí, a ti que has hecho historia en todos los ámbitos del mundo, y a ti, mujer que te has quedado en el anonimato, construyendo con suspiros de ilusión las paredes de tu corazón para darle refugio a tus mas nobles sentimientos…

Esto es un homenaje, para ti, mujer:

  • MUJER que te cruzas por la vida de quien sufre y le confortas el alma.
  • MUJER que eres madre, que has parido la abnegación la ternura, la educación y se lo has entregado a cada hijo, salido de tus entrañas.
  • MUJER a quien la naturaleza le negó el privilegio de ser madre, y sin embargo pares a cada paso la serenidad, la valentía, la fe y la das a tus semejantes.
  • MUJER, que te sientes sola, pero le das compañía a quien lo necesita.
  • MUJER que demuestras ser fuerte en medio de tu sudor para lucir en forma, pero te transformas en fuerza y pones forma a tu alma, puedes ser fuerte para no demostrar miedo a nada, aun así enseñas tu valentía en medio de tus temores, porque sabes que nadie puede hablar de coraje si no conoce de miedos.
  • MUJER fuerte que no permites que se aprovechen de lo mejor de ti, aun así tienes la fuerza y la voluntad para dar lo mejor a todos en tu entorno, eres fuerte para rectificar tus errores para no cometerlos en el futuro, pero sabes de los errores de la vida y sabes que son lecciones y aprendes de ellos.
  • MUJER que no te sientes fuerte para tu jornada, porque sabes que será la jornada la que te hará fuerte y la llevarás hasta el final.
  • MUJER de manos fuertes y delicadas, fuertes para defender a los tuyos, delicadas para darle forma a la nada y le extraes el sustento para los tuyos.
  • MUJER que alzas la mirada para contar las estrellas del firmamento, y las aprisionas en tus manos para alumbrar la vereda del caminante.
  • MUJER artesana que tallas con tus manos la sonrisa de tus hijos, que enjugas las lagrimas del que sufre y te olvidas de tu propio sufrimiento, que buscas incansable en los cuatro puntos cardinales la fuente de la felicidad para los que amas.
A ti te homenajeo hoy, mujer con sonrisa de oficina, mujer con mirada de obrera, mujer con voz de indígena, mujer con sudor de labradora, mujer con sabor a cocina e ingredientes de ternura, mujer, mujer, siempre mujer.
A ti mujer de los cinco continentes, alcemos nuestras voces, gritémosle al mundo que estamos presentes, que somos mujeres, que somos amor, ternura, que somos mujeres fuertes y de fortaleza, dejémosle saber al mundo que estamos, que somos y seremos libres.
Levanta la frente, levanta tu nombre, dile al hombre que le amamos, dile al hombre que somos iguales, que tenemos un corazón como el suyo, dile que el sudor de tu frente también tiene sabor a sal, que tu sangre también es roja, que también sabes amar, dile a toda voz que ¡ERES LIBRE!
¡SALUD!
Mujer amiga, mujer madre, mujer hermana, novia y esposa.

Amanecer Cautiva del Amor junto con Shoshan y colaboradoras.

martes, 22 de febrero de 2011

ROMPER CON EL PASADO

No es fácil romper con el pasado, porque lo pasado forma parte del quienes somos hoy. Pero hay veces que el pasado nos persigue y nos condiciona en el presente como no debiera hacerlo.
Como cuando una relación termina mal… que intentamos olvidarlo pero no lo logramos, puede incluso estar haciéndonos pensar que siempre será así, que siempre nos irá mal…
Pero como mujeres no podemos ser tan débiles, debemos aprender a romper con el pasado para saber avanzar en la vida.
Cuando una relación termina mal, ya sea de índole amorosa, amistad o laboral; la mayoría de las veces empacamos emocionalmente los elementos que nos constituyen como partícipes y los alojamos en la parte más lejana del baúl. Evitamos escuchar esas canciones que nos recuerdan los días dorados, nos desconectamos de los que aún siguen trabajando en ese lugar, desaparecemos de los lugares que frecuentábamos juntos, y en definitiva, hacemos una limpieza del espacio físico que tiene un interesante correlato emocional. Es como limpiar la casa, sacar la basura y luego volver para disfrutarla. Lo mismo hacemos para desvincularnos de ese mundo al que no pertenecemos.
Sin embargo, no sucede lo mismo con “el pasado”, con ese fantasma que se las ingenia para siempre aparecer en todo momento y a cualquier hora. En muchos aspectos vivimos atrapados a él. No significa que una bocanada de viento fresco no borre la memoria, pero sí deberíamos empezar a comprender que vivir mirando para atrás es una gran trampa ilusoria que nos frena el paso. Digo ilusoria porque el pasado no existe más, es sólo un recuerdo, una energía prendida en nuestra memoria celular que activamos como la perilla de una lámpara toda vez que nos damos vuelta, y volvemos a empezar. Desde atrás construyo mi delante; antes de mover una pieza de mi tablero, echo un ojo a los costados a ver si Don Pasado me aprueba la jugada. Y a veces sucede que el cauto ayer nos dice “NO”, “Ten cuidado de hacer eso, porque ya una vez te fue mal”, “Ojo con enamorarte, recuerda que aquel hombre traicionó tu confianza”; en fin, un relato histórico.
Pero “romper con el pasado” implica una empresa ambiciosa para tu presente, es la invitación a replantearte todos aquellos “modos de ser” y  de “sentir” que ya no funcionan para tu vida. Todas las creencias que limitan tu potencial personal, tu capacidad de desarrollo y aprendizaje espiritual.
Vivir atada “al pasado” no solamente es “recordar, añorar lo que pasó”, también incluye el sistema de interpretaciones que hemos vivido como certezas y nunca hemos sido capaces de replantearnos, todas esas etiquetas impuestas desde la infancia, que hemos corroborado como verdades para nosotras. “Soy celosa”, “soy desordenada”, “soy tonta”, “soy mala para el amor”, “soy tímida”, “soy inmadura”; juicios maestros que se fundan en hechos del pasado y que se han arraigado en nuestras mentes como irrefutables certidumbres.
Cuando a lo largo de los años hemos mantenido estas conversaciones sobre nosotros mismas, hemos alojado nuestro bienestar en una zona de confort a veces incómoda pero conocida; deprimente pero previsible, y impedimos el riesgo del cambio que puede aparejar un fracaso.
Todo cambio siempre incluye una pérdida, y aunque traiga resultados positivos, las pérdidas no dejan de sentirse. Sin embargo es condición indispensable para crecer, transformarnos y orillarnos a los seres que anhelamos ser.
Un pasado tiene la experiencia de lo que ocurrió, pero no hay ningún mecanismo que pueda establecer que lo de ayer se pueda repetir hoy.
Por ejemplo, si amamos y nos fue mal, no significa que en el presente tenga que sucedernos lo mismo, no atrevernos a “amar” es una defensa inequívoca, aún no ha pasado nada. Muchas veces estamos parados en la presunción del devenir, la realidad nos muestra una cara diametralmente opuesta.
Estrategias para el cambio:
  • Piensa y escribe todas las creencias que tienes sobre ti que te limitan, haz una extensa lista. Luego los juicios sobre el amor y el dinero, y nuevamente haz tu lista.
  • Con calma y conciencia lee lo que escribiste, ¿Qué dice de ti? ¿Desde dónde crees que vienen esos temores?
  • Ahora por cada “Yo soy…” escrito, dirás “Hasta ahora yo estuve siendo…” para que comiences a conectarte con la oportunidad del autorediseño.
  • Por cada “No puedo cambiar tal o cual cosa” di “Puedo cambiar tal o cual cosa, sólo buscaré otras herramientas…”
  • Escribe afirmaciones positivas sobre tu persona, una diaria en un papel o cuaderno y léela antes de dormir y al levantarte.
La  práctica hace al monje. La vida que quieres está en tus manos. Si te entrenas para amarte y aceptarte como lo has hecho con tus hábitos autodestructivos ganarás grandes espacios de libertad personal.

lunes, 3 de enero de 2011

AÑO NUEVO, NUEVAS POSIBILIDADES...

Comenzó el año, con nuevas ilusiones, nuevas expectativas, nuevas resoluciones y nuevas metas personales.
Puede ser un año especial, o sólo un año más que añadir a la lista. Puede ser un año de objetivos alcanzados o un año más de estancamiento personal. Hay cosas que pueden influir este año, pero al final todo depende de nosotras mismas.
El almanaque ya dejó caer otra de sus hojas, inaugurando un nuevo año. El 2011. Es bastante distinto a lo que soñamos de niñas; el 2000 con autos intergalácticos, robots mascotas y ropa de aluminio, aunque en algunos aspectos la tecnología ha logrado hacer realidad esas fantasías.
Cada año nuevo es iniciado con muchas expectativas y deseos de que sea mejor que el que acaba de partir. Una lista de promesas y objetivos solemos escribir o cargar en la mente. Empezaremos con mucho entusiasmo, pero al cabo de unos días, ¿qué pasa? Nada ha pasado de diferente. Sólo hemos sumado más pendientes a nuestra existencia. El bendito y venerado año nuevo, sigue siendo exactamente igual. Mi hermana menor suele quejarse de eso. No ha cambiado nada. Nada mágico ha sucedido. Los problemas del año pasado son iguales a los de hoy. ¿Qué hacer?
En principio reconocer y aceptar que “nada mágico” sucederá si no opera en nosotras mismas un cambio. Que un calendario gaste a diestra y siniestra sus fechas “no hará que nuestro problemas se resuelvan,”  cada quién deberá atender su juego.
La renovación anual debe ser una oportunidad para brindarnos a nosotras mismas y a los demás; para repasar lo que hemos ido generando en el año y las lecciones aprendidas; y si algo no nos “gustó” cambiar el rumbo.
Debemos cambiar desde la conciencia y la responsabilidad; entender que los objetivos que nos hemos establecido son importantes para nuestras vidas; y que la mayoría de ellos si aun no se han cumplido es por simple falta de perseverancia.
Y atención, mira con cautela tu lista; pues habrá objetivos que no son probables de realización porque no depende de tu 100%. Me refiero que si te pones como objetivo “casarte con Brad Pitt”, bueno cariño, sabrás que no pasará nada.
Los objetivos que debemos trazarnos en la vida son metas hacia dónde vamos a dirigir nuestras fuerza, esfuerzo y ambición. Deben responder a la pregunta: ¿Qué  quieres? Y de tu respuesta depende toda tu experiencia.
¿Te ha sucedido que a veces no sabes lo que quieres? Si no sabes lo que quieres, ¿cómo crees llegar? Mejor aún, ¿a dónde crees llegar? A cualquier lugar.
La elección de objetivos y la falta de ella, es igual que estar en un automóvil y conducir sin dirección alguna; llegaremos a un sitio, pero será cualquier sitio. Algunas se sentirán satisfechas de llegar a algún lugar, otras inquietas. Todo depende de nosotras.
A medida que nos trazamos objetivos, las fuerzas crecen o decaen; la mayoría de nosotros no llega a su cima personal porque en el camino se compromete con otras cosas.
Si tu misión el día de hoy es “hacer la dieta tal cual te fue planificada”, verás…  en el desayuno haces lo indicado, y camino a la oficina, el tráfico, y una breve discusión con tu pareja; llegas diez minutos tarde –aunque hayas salido con suficiente antelación- te llaman la atención; llegas a tu escritorio con una sensación de injusticia: “tú no tienes la culpa del tráfico”, “tú no tiene la culpa de que tu pareja haya mal interpretado un comentario”, “tú no tendrías porqué haber sido objeto de ese reclamo por parte de tu jefa”. Sigues con tus actividades, pero esas conversaciones internas te recuerdan como en carteles de neón que “tú has sido en la mañana de hoy injustamente tratada” y ese juicio dispara otros, “recuerdas que tus parejas no te han valorado nunca”, “que la jefa se queja, pero siempre te quedas después de hora”, “que nunca cobras horas extras”, “que hace dos años no faltas y trabajas inclusive sábados y domingos”, “ que aquella noche cuando él llegó con aliento alcohólico no dijiste nada”- en eso suena un teléfono, te distraes, sientes frustración, pasa el “joven” de los pasteles y te encargas uno. ¿Por qué? ¡Estás a dieta! ¿Por qué no?
Todo el contexto exterior modifica tu interior; te has dejado tragar por el mundo; podrías soportar lo mismo, pensar incluso lo mismo, y aun así no perderte de tu meta: hacer la dieta como te fue diagnosticada.
Sin embargo a diario nos distraemos de los objetivos; queremos ir para A y terminamos en Z. ¿Por qué? Porque hacemos más importante a los factores “distractores”.
¿Cuáles son tus distracciones diarias?
Empieza a eliminar esas fuentes que te roban energía, la energía que requieres para llegar a dónde te propusiste. Aunque parezca ingenuo hay muchas distracciones. Tienes que concentrarte en llegar a tu meta.
Las conversaciones por teléfono con amigos, el enojo, la tristeza, las odiosas comparaciones, el internet, las redes sociales, la comida entre comidas; los juegos electrónicos, la televisión, la angustia, son algunos de los tantos factores que nos sacan de foco.
No podemos esperar a que ellos desaparezcan para arribar a dónde queremos. Debemos cultivar nuestro compromiso y voluntad.
Haciendo esto, al finalizar el año que ahora hemos comenzado, podremos sentirnos satisfechas con el recorrido. Este año que ahora comenzamos es una nueva oportunidad para seguir siendo plena y en libertad.